Sobre las tumbas de sordo sueño,
indiferentes a su abandono
Estremece plateada la claridad lunar
que ilumina la noche silenciosa
Sobre las tumbas de sordo sueño,
indiferentes a su abandono
Estremece plateada la claridad lunar
que ilumina la noche silenciosa
"podremos conseguir de
forma inefable y desconocida
las cosas inefables y desconocidas"
El poema solo
se abre en la Cruz
El ermitaño será poseído
bajo la luna sin otra luz
La noche ha embarcado
en él para que pruebe
la fuente sellada
de la cuál nadie bebe
Las armas de los verdugos
en sus manos se deshacen
Al mundo entero tan
extranjero subyace
La memoria de
su dulce nombre
Velambre visible para
cosas invisibles,
Las aguas de Siloé
precediéndo la llegada
jamás terminan solas
en el eco que se apaga
Cuando vemos una piedra
que cae, no es Newton, es
el deseo de la piedra de
revantarse contra la tierra
Es el deseo natural de la
piedra de reposar junto al
salto de Léucade muy lejos
Al igual que la piedrita, nuestra
sangre no se desintegraría, si
antes no se elevara, cayera y
se rompiera frente a la vieja
roca de los cielos lejanos