30 abril

brújula de precisión casi dolorosa

brújula de precisión casi dolorosa
        resplandeces en todos
 tus fuegos tenebrosa.

Los pájaros extáticos
buscan el fondo, no la altura 

el espacio se vuelve absoluto,
 no hay afuera, no hay espesura 

Una escalera rodeada de armas afiladas

El metal ardiendo se disuelve
                           como sales encantadas,
           que no tienen de donde agarrarte
si no te agarras a nada

No llames muerte a la muerte

No llames muerte a la muerte,
sino viaje, descanso, sueño.
Mudanza de cárcel a Reino

En el fango de los desechos
el tiempo no era una línea,
sino un círculo que se profundiza
marcado con cinco cruces incisas

Abismo y arcilla
La Inmensidad con el fragmento,
que ya no habita los nervios.

El cuerpo se vuelve
de la eternidad ración,
La piedra es mi manto
contra el frío y el calor

La muerte se alimenta de su morir

La muerte se alimenta de su morir

Una piel ha sido cortada y cosida
mil veces por la duda

El verdadero amor propio consiste,
a veces, en dejarse ir

con el éxtasis del mártir.

Dejá que la herida sea apertura —

Dejá que la herida sea
apertura —
la propia desaparición
se instila, te configura.

Si ya estás muerto,
nadie puede matarte.
Si ya no tenés nada,
nadie puede robarte.

Estar cayendo como la lluvia
es la invulnerabilidad
del hombre que no existe.

De su propia muerte el anfitrión
ya no teme— el cuerpo
se vuelve de la eternidad ración

pura hambre sin nombre

La sed disuelta en pura hambre sin nombre,
horada la carne de la realidad

— contiene todo el abandono del hombre.
Más tiempo no es más eternidad.

Intentaba contener lo Incontenido

Intentaba contener lo Incontenido,
la cisura en la historia,
el olvido.

La mano abierta palpa lo que no tiene,
ante nadie, para nada.


Empieza a oler su propia carne
convirtiéndose en humo antes
de perder la conciencia.

Traía esa lejanía en la sangre.
Un banquete nadie puede explicarse.

La fragilidad de la tierra
asciende en perfume.
Un obelisco de carne
arde acariciante. . .

Princesa de algo que ya no existe

 — Princesa de algo que ya no existe.
          Navegante de lo invisible-

     Al fondo de un pozo una perla
se hunde sin que nadie pueda verla —

          Breve brasa en la nieve,
silencio en medio de la ciudad otoñal 

        Sangrando en tiempo real
         el fin no es simple final

20 abril

Tomar veneno o no tomar la medicina?

Tomar veneno o no tomar la medicina?
Perpetrar la muerte o no resistirla?
Las fronteras entre el hacer y
                el dejar-de hacer expiran

Una inspiración especial
de la buena impaciencia.

Pisar un campo de alubias
sin dudas en la conciencia.

La omisión y la acción se igualan
Un obrero escucha la campana
                     del final de la jornada.

Galería de relámpagos.

Galería de relámpagos.
-Desprendimiento de
lo (que ya era) transitorio-

Estilo esquelético-
donde el tiempo nos
fragmenta —ablatorio.

Que solo quede el
hueso del aliento.

Vacío fecundo, no hay
un afuera de esto

Allí mismo, en el centro
del dolor enfermizo
esa paz
de los árboles del paraíso.

Luz cegadora que el mundo llama sombra

Luz cegadora que el mundo
llama sombra,
belleza tan antigua, belleza nueva.

Dejarse encontrar por la herida
aligera —Querida,
es solo un cambio de frecuencia.

Una puerta sin cerrojos, que ya
no pueda amenazarnos el afuera.

Hay tanta riqueza en tanta pobreza.

El origen y el fin se besan,
ofreciendo como incienso
la medida de tu tristeza.

Piedra que te desgranas

    Piedra que te desgranas
        nadie más conoce
la profundidad de tu cansancio
   empapado en la humedad
     de la tumba de Mayo 

No te preocupes, no hay paredes
- piedra que te desgranas- donde
  el mapa se termina, empieza
     la niebla que esperabas.

Quédate quieta (Alma)

Quédate quieta, no te muevas,
el mundo exterior es ruido sin comienzo.

La habitación guarda sus pruebas
las copas se oscurecen de incienso.

Quédate quieta — es un conjuro,
el mundo cabe aquí dentro, no lo ves?

Este es el bautismo tras el que nadie peca,
solo espacio, solo aire y silencio ...

                                           Quédate...

                                                       Quieta

sala de espera

La sala de espera es una celda
en el desierto de los vivos.
ese dolor de no caber en uno mismo.

El oído vacío guarda el sonido de
algo que se ha ido, el sonido original
permanece en el Sigilo

cualquier imagen es un límite

La única patria es lo imposible 

la Soberanía en la Agonía
tiene la llave de todas las "salidas"

La sombra de la muerte está
                     a punto de ser ungida

15 abril

la muerte es como el aire

  En la mudez de las cosas,
 en la tristeza de madrugada
  la muerte es como el aire,
    una presencia callada.

  El sonido de la Tiniebla
   rompiendo la distancia.

El dedo señalando a la Luna.

El punto final de una frase
        que se consuma.

No estamos solos en la fosa.

No es el hombre el que habla,
           es la Palabra
    que escucha la noche
sin que podamos nombrarla.

La Hiedra en otoño

   La Hiedra en otoño
   no es verde, es roja.
 De la intemperie pupila,
  una luz perdida colora
           su herida.

     Llama agotándose
en una chispa de viento,
     sin saber el fuego
     que lleva dentro.

La vehemencia de la Hiedra
 no es la sangre que refleja,
                sino
la que por el aire desangrar
              se deja.

 Palpa muros, trepa rejas.

  La hendidura es su cuna
en el colapso de las fronteras.

La vida es un secreto

      La vida es un secreto
     que alguien nos confía
    en el silencio de nuestra
          propia decisión.

A veces debemos ser nuestros
   propios "enemigos" Sí!
  abrazar lo que nos repugna.

Podés ser el elector y el elegido
  devuelto al natural albedrío.

    Esto no es hundir el barco.
     No es fuga hacia la nada,
es respuesta a la "Voz" que llama.

05 abril

Angelus Sepultus 2

Si la herida es lo
 suficientemente amarga

usa el propio aire,
lo más íntimo y necesario,
                       como arma.

Cada hora sin morir es una
 hora de muerte incompleta.

No es un "enfermo" el que
                                    se va,
es un ángel que se desentierra.

04 abril

Muerte desdentada

Muerte desdentada,
rompecabezas de mármol,
cada pieza pesada,
antigua, de siglos cargada.

No muerde-
no reina- no aterra.
Del pedestal del terror
fuiste bajada.

Ya no sos mi dueña — sos mi salida

cuando Dios me llama a casa.
Sos mi amiga, mi amiga
                      para la vida sin orillas.

El extremo de soltar las manos

El extremo de soltar las manos
desborda los límites de la carne.

La Muerte no es el Cadáver —
sino el despojo de todo lo que ata:

calabozo de dolor, de lepra, de baba.
Cenas tiesteas, sensualidades edípeas

abigarradas fimbrias de oro —
idólatras de su propia supervivencia.

Sin adelantar el reloj,
      solo quitando el velo:
la Muerte, su última armadura,
               trae la festividad del hielo.

Herido por la belleza de lo absoluto

Herido por la belleza de
lo absoluto,
el Cielo detrás,
a un hilo del degüello.

Un bloque de tiniebla
tallado desde la eternidad
irradia su destello.

Rompe el frasco del cuerpo —
el perfume del alma se inflama,
a solo un paso de la cortina rasgada.

Arquitecto de su propio mausoleo

Arquitecto de su propio
mausoleo,
se sacó los intestinos
y los tiró entre la turba.

Carnicería voluntaria —
invasión de la eternidad.

La vida arrojada a la
cara del mundo:
Estela labrada en la oscuridad.

01 abril

El mundo mismo acusa.

El mundo mismo acusa.
Las cosas, la pieza,
el cielo de ceniza —
todo señala y dice:
"sabemos lo que sos"
Y lo que dicen no
es mentira.
Eso es lo que no
puede soportarse.

. . . . .

El cuerpo se ha quedado vacío.
El espejo se ha ahuecado.
Las voces —
residuo de lo que ardió —
Las rosas se deshojaron
hasta lo increado

Lo Natural de estar Caído

Lo Natural de estar Caído
sueña con el agua de Bethesda.

El martillo que embelesa
no abre ninguna puerta.

(No hay muerte sin el que muere).

Lo natural dispone de su propio aliento.
El martillo se deshace entre los dedos.

Hay ramas que se rompen en la tormenta

Hay ramas que se rompen
en la tormenta
como el filo de
un cuchillo en el altar.

Hay láminas de oro estiradas
hasta la transparencia.
La mano propia es siempre
más fiel que la ajena.

No hay interlineado en el
libro de la disolución,
el límite, la caída,
es su condición.