29 octubre

Isabelina

- Lo rápido que se olvidan
los muertos! me dijo un
viejo sepulturero (era
mí abuelo) lo oyó de los
violadores de tumbas,
esos pícaros usureros

Pero no sabe cómo es, esa
estrella Isabelina que en mí
frente está tatuada, es
mejor e inmaculada,
traducida a una lengua de
alabanza,
igual a la cruz de fuego,
que en el ciervo de San
Huberto fue anunciada 

En la temible noche del amor
desprendiéndose de
cualquier apego
la demencia sedienta
su vida se bebió
Convertir en vacío en don
Noé ebrio con su candor
querella del puro amor

La suprema pasividad es la
máxima actividad
No hay mayor afecto, que
carecer de todo afecto
Se enamoró de ella
cuando la vio muerta,
besando sus labios mustios
despojados de todo aliento

Árboles en la lluvia

 Árboles en la lluvia
Negras puertas, duelan
al fin duelan soñando
exasperada inminencia
entuertos de ramas
saludan para ocultarse
al descubierto
Rueda de suplicio del
universo desgajada de
la cabeza de Júpiter es
Minerva derramada

Mí rostro era mí velo
mí rostro hecho polvo
encenizado, era mí ruego
Los deseos son recuerdos,
presentimientos de
compartidos juegos
Y yo, toda la noche oí
el lamento de los gatos
que morí sombríamente
ellos mismos, pobres mininos
pantanos fulgentes 

Me fui antes de que me
hubiera ido, el sándalo
preludia el conjuro de la
piedra de Tándalo, que todo
lo deslavaza,
Rumor del cilicio rumor
de renuncia falso
escepticismo, rudas rimas
de una gota de amor
blanca que en la tarde
se despedaza

Que cuando tiren la piedra,
la piedra se vuelta una
croissant azucarada
encontré mí casa, mí casa
en la intemperie
guardada

21 octubre

La noche está en blanco

Camino al otro lado,
las estrofas se despeñan
como el preludio póstumo
de ruiseñores abandonados

Cantan las aves,
                 cantan sobre
                          los cables
Fijas sus muertas miradas
          igual que sí vagaran
          atraviesan la escena 

Desesperar de
     afecto distante
            pasa el terror
              entre paradojas
es el retoño del estío errante

El infierno está aquí adentro,
                  en dejarse expirar
   Dejarse ir, dejarse estar
       como si no se respirara
                                   respirar


16 octubre

Rayo malsano

Entre trueno y trueno contá
hasta diez
y sí no llega... contá hasta
cien
Las campanas han hendido
el aire nueve veces...diez!

El rayo que había sido
Ángel, destello diluído
cae tocando fondo, en
el viento se ha perdido,
en el estallido

Es la hora del alma, y el
pequeño cuerpo herido,
pide tiritando valentía
por tener miedo, pero
            el miedo
                       subsistía 

Sus pupilas por otros
ojos influidos ven
los halcones devorantes
a los rayos ofrecidos 

Entre trueno y trueno contá
hasta diez
y sí no se oye... no te
azores, es que el
alma ha huido 
sin loadores

vers le paradis

No me dejes morir 
vínculado a la ilusión,
Rompimiento romántico,
vértigo a latigazos 

No me dejes morir
atrapado, macabra visión
Mis lágrimas de sal
pactaron sin saberlo
cesar a cuchillazos

Desconectado del mundo,
el filo el último amigo...
digna maledición
Blanco sea mí nombre
después de haberme ido
* fuego y luz hacía el paraíso

*Et feu, et lumière, vers le paradis,
 para decirlo con Baudelaire

09 octubre

Pensando todo el día en la oscuridad

La vida del cuerpo era
    una forma de cautiverio
                 las casas habían
                 sido abandonadas,
               las fuentes secas y
            los templos muerto

Perfumados por
       las flores de luna
                que solo se abren
                              por la noche
Los oscuros bosques reinaban
silenciosos sobre los escombros

Y mí alma perfectamente ebria,
flaneaba en torno, y en mí alma
que solo se abre en la noche
                       había algo eterno

04 octubre

L’espoir de mourir

 L’espoir de mourir

Me preguntás cómo fue aquel tiempo de desmayo y desmoronamiento?
Como el de alguien que perdió todo para, tal vez, recuperarlo todo en otro lado

No quería  acobardarme, ocultarme o buscar ayuda ni consuelo, pero no pude...
es increíble que de lo más hermoso tengamos miedo!

todo alrededor empalidecía, me quedaba mudo y aterrado
hundiéndome en el desvanecimiento, no buscando la vida desaparecida,
sino desaparecer de la vida

Y bajo el yugo de aquella desposesión salvaje, de aquella amenaza insondable,
resonaba la sola melodía de tu preciosísimo nombre, y repetirlo para mis adentros,
era como hallar diademas de la orilla de las sombras que me guiaban,
sí, tu amado nombre triplemente puro, me daba la vida viva!

En el intervalo mí cuerpo débil se desgarraba bajo el ataque de mandobles de espada,
al filo de su propia destrucción