31 mayo

La costura del Caos

El mundo está enfermo
de desolación
la única cura es
más desolación.

La mayor forma de libertad
no es el control, es la rendición.

La costura del Caos
un elemento sagrado, puro
e inmaculado

Un cuadrado de azul intenso,
una tumba con ventana,
colgar estacas a lo largo
de las playas

Los pájaros sobre tu cabeza

Hay nubes que ocultan el modo
informes, inestables,
devoradoras y oscuras.

Son sombras del sol sobre las aguas
Anestesias de finitudes fatuas.

Sin comparaciones, sin metáforas,
sin préstamos
Los pájaros sobre tu cabeza
matan muriendo.

treguas de la noche

Con sus ástilbes y hojas,
pámpanos y parras
las treguas de la noche
venidas del cielo y
criadas en el mar
obscurecen las estrellas.

Abismo original en
la raíz del Caos.
De mal agüero aves negras
sobrevuelan la frontera
ante la tormenta.

No mirar lo que los otros miran.

Lograr besar la herida.
No mirar lo que los otros miran.

Estrellas se arrancan del cielo
abrazando lo que todos repelían.

Vencer a la ley del asco.
Haber caído no es ser la caída.
cuanto más molesta,
 tanto más feliz es la vida.

Ser mudo y muerto es el acto
de resistencia más violento
Sí pensás en algo ya estás yendo
No vayas sediento...

21 mayo

miseria asidua.

Encorvado sobre su propia
miseria asidua.

Le duele -decía- hay un dolor
ocurriendo en la mandíbula.

El filo del sufrimiento.
Un punzón en la encía.
El dolor no te ataca con
el dolor en sí (su biología) 

El dolor quiere ser el
centro del mundo,
pero no tiene el poder
de dejar de amar (aún moribundo).

Un detalle sútil de púrpura

Un detalle sútil de púrpura
sobre el fondo blanco,
cruza el cancel del amanecer.

Un adorno efímero sobre el
secreto del alma fiel a la escasez

La imaginación no crea la sed,
es su ánfora,
Espíritus Angélicos
cantándole a Góngora.

Aduaneras del espíritu, pupilas
todavía ensangrentadas,
sin la mediación de la belleza
son pulverizadas.

Compraba espejismos, sacrificios en la espesura.

Compraba espejismos,
sacrificios en la espesura.

En la guerra de las ilusiones
el veneno es perfumado.

El fuego en el agua
construye la sugestión.

Las imágenes,
los recuerdos amargos,
los diálogos imaginarios
van a perder su poder,
 van a tener que caer.

Antes de que el sol fuera sol

Antes de que el sol fuera sol
un abismal ayuno de los Ojos
contenía el Infinito.

Refugio con alas el hastío.
El hambre o el frío perdían su filo.

En la orilla el viento cortaba
como cuchillas.
(Los leones observaban).

Permeabilidad diáfana,
la Palabra vendrá dada
en un abrir y cerrar de ojos
ráfaga de Amor, matarte dejabas.

La mirada del otro es un teatro que nos obliga

La mirada del otro es un teatro
que nos obliga a sostener
un personaje-felpudo

Estado de levitación etérea,
estatua de mármol,
expertos en lo crudo.

El ruido te vuelve desconocido,
la opulencia disoluto.

El péndulo y el ancla,
echando siempre agua
a la raíz de tu destrucción.

Al retirarte, no escapas del humano:
escapas de la simulación.

Donde no hay libertad, no hay culpa.

Donde no hay libertad,
no hay culpa.
El aire es tan seco que el
horizonte vibra, exculpa.

Obliga al ojo a mirar
hacia adentro,
la vista quema
con fuerza su Cetro.

Espejismos constantes,
Manantial Burbujeante.

No es arena dorada, sino
una costra blanca de natrón
Un lugar de sal donde todo
lo que no es Verdad termina
por secarse y caer sin noción.

Un mudo gritando en el vacío

Un mudo gritando en el vacío,
como ante las puertas los mendigos.

Espejo de mercurio,
vidrio que se deja atravesar
no tenés nada que ofrecer
salvo tu naufragar.

No te apropies de tus lágrimas,
de tu pequeño dolor.
Aunque me pierda en mi propia mente,
sabes dónde estoy.

Falsas claridades

«Llegará el día en que nuestras obras
quedarán tan patentes como si las
hubiéramos pintado en un cuadro».
Jeremías 



Falsas claridades que mermar,
lo más peligroso es lo más
fácil de ignorar.

Conocé el lugar, la hora,
la intención y la omisión.
La comprensión de que la
soledad es una ficción

la Verdad ya no tiene nada
que discutir con la mentira.
hoy se ensucia, mañana llora,
pasado olvida.

No hay visión más dolorosa:
verse a uno mismo desde
la Pureza más Preciosa.

El rostro se convierte en
el mapa de tus traiciones.
Los andrajos de tus actos
no son ropa, sino
tus propias acusaciones.

16 mayo

El Eco del Gólgota (la costura invisible)

Un repaso sobre la creación del dispositivo de crucifixión: desde el mito cósmico de Persia hacia la venganza política de Cartago y la carnicería de Roma, para luego estrellarse contra algo que la palabra no puede abarcar.


El limbo de Angra 

Hacia el año 519 a.C.


No se crucificaba por crueldad técnica, sino por un pánico sagrado a herir la urdimbre de la creación. Para el mazdeísmo persa, la deificación de los elementos era ley cósmica: la tierra era una madre inmaculada que no admitía la podredumbre de los infieles; el fuego, una pureza que la hiel del sacrílego habría profanado; el agua, un flujo sagrado insoportable para el cuerpo del proscrito. Enterrar su cadáver habría sido infestar la Tierra; quemarlo, envenenar el Fuego; arrojarlo al río, pudrir el Agua. Para erradicar esa inmundicia cósmica sin rozar los elementos divinos, los verdugos suspendían al reo vivo, la mentira y la rebelión no eran faltas políticas, sino la encarnación del Druj: el caos absoluto que alimentaba a Angra Mainyu, el Espíritu Destructor. La alta traición contra el Rey o el sacrilegio supremo no eran meros delitos; eran imperdonables hendiduras en el orden del universo que exigían la erradicación del culpable sin dejar rastro en la materia noble. A causa del pánico persa a que la materia sagrada se corrompa, cómo deshacerse de "esa inmundicia" sin ensuciar los elementos divinos? La solución, suspenderlo vivos empalados por el vientre o atados a horcas y ramas desnudas de árboles estériles. Allí permanecían durante días, deshidratándose bajo el látigo del sol, hasta que las aves de rapiña limpiaban los huesos y el viento secaba los restos, consumiéndose en el limbo del aire, flotando como un desecho que el cosmos se negaba a tocar.


La galería de la costa 

Hacia el año 256 a.C.


Fueron los fenicios de Cartago quienes perfeccionaron la ingeniería del espanto, despojando al madero de su trasfondo religioso para convertirlo en un bastidor exacto. Pero sobre ese bastidor limpio estiraron el primer lienzo de carne viva: añadieron el patibulum (travesaño horizontal) para que la extensión del hombre coincidiera exactamente con la tensión del desgarro. En las playas de Cartago, de cara al horizonte marítimo, la tortura se reservaba para los generales fracasados en la guerra y los enemigos del estado; como una advertencia muda para las flotas que miran desde el agua el mensaje debía ser visible para los extranjeros que pretendían vulnerar su dominio: la ineficacia y la disidencia se pagaban con la pérdida de la forma humana. Las cuerdas muerden hasta descubrir el tendón, el grito se ahoga y la agonía se vuelve una línea siniestra sobre la madera. Ellos fueron los verdaderos maestros del diseño del tormento, y sobre el estiraron la pintura más descarnada. Ya no hay espera pasiva; los nudos de las muñecas se tensan hasta que las articulaciones ceden, la piel se torna un lienzo púrpura bajo la salitre, y el torso se desploma hacia adelante. Cartago midió el ángulo exacto donde el grito se vuelve ahogo, transformando la costa en una galería de cuerpos rotos. La escuela de sangre donde se ensayó la anatomía del suplicio. 


III. La escala del mal

Hacia el año 1 a.C.


En manos de Roma, la madera se convirtió en el Servile Supplicium (el suplicio de los esclavos). Es la paradoja del oprobio supremo: desatar la mayor sofisticación de la fuerza sobre aquellos que la ley no consideraba personas, precisamente porque el siervo insubordinado era el heraldo de la ruina del Imperio. En Roma, la carne es un desecho desollado que se escarnece. Los verdugos, hombres envilecidos por el oficio cotidiano de la sangre, descubrieron el paso definitivo mediante el burdo ensayo de la carne: cansados de ver cómo las palmas de las manos se desgarraban de inmediato bajo la gravedad del cuerpo, abortando el espectáculo de la ejecución, hallaron por pura crueldad empírica el espacio de Destot. En ese canal ciego entre los huesos de la muñeca, el hierro quedaba encajado sin romper la estructura, mientras el metal aplastaba el nervio mediano en un incendio dolor constante. Para prolongar artificialmente el umbral de la muerte, fijaban el sedile —el asiento de apoyo—; un taco de madera diseñado no por clemencia, sino por el sádico deseo de estirar la agonía durante días, impidiendo la piadosa rapidez de la asfixia inmediata. El diagrama de la agonía era extremo: el crucificado quedaba atrapado en la trampa de su propia supervivencia. El condenado quedaba obligado a empujar sus pies perforados contra la madera áspera para lograr exhalar un solo milímetro de aire. Confirmando bajo el sol la antigua y terrible sentencia de la ley: 

Maledictus omnis qui pendet in ligno—.


IV. El Último Rito

Viernes, 3 de abril del año 33 d.C.


En el Gólgota, el cielo se torna del color de la ceniza y la noche se derrama sobre el Altar. El templo se desmorona por dentro. Como en los versos de Nerval "Le dieu manque à l'autel où je suis la victime..." El madero se aquieta bajo el sol negro, convertido apenas en una silueta muda, una línea corta la tiniebla donde Dios parece haber ocultado su rostro. Solo queda el velo desgarrado, la piedra fría y un eje suspendido en el centro de la nada. El vaciamiento voluntario del aliento se abre en la noche inefable. El dispositivo del sadismo queda expropiado en la tiniebla. La llave para leer el libro del universo sangra sobre el madero.

"...vi cómo se entrelazaban

por el Amor unidas las hojas de ese libro

que de aquí para allá en el mundo vuelan"

Dante.




09 mayo

La podredumbre está habitada

La podredumbre está habitada,
un Fuego la está macerando.

El Espíritu se siente prisionero,
un "asno" lo va arrastrando.

En la comunión del dolor,
cándida y transparente harina.
Marcada por la brevedad
del aliento que se termina

El Infinito se hace pedazo de pan
 para que el polvo pueda
          levantarse de su ruina.

Se retira a una tumba

Se retira a una tumba,
no busca algo macabro,
sino la muerte social,
 no ser parte del cuadro 

Un lugar diseñado para
los muertos, no para los vivos.
 No hay horizonte,
no hay espejos, no hay instructivos.

-solo el silencio zumba en los oídos.-

Así, rodeado de restos
 de los que ya no son,
él tampoco era su nombre,
 ni sus cosas, ni sus deseos,
                          ni su prisión.

una palabra primordial

Proferir una palabra primordial
sale del silencio del oír
a un oír más glaciar.

Puro velo de otra cosa
linfa de ensueño,
 fresco rocío Navideño.

Tu boca es la boca de tus muertos
un beso a la piedra de los afectos.

A donde mira tú alma todo el día,

puro fuego helado,

una comida para los que no respiran.

Los demonios proyectan sus diapositivas

Los demonios proyectan
 sus diapositivas
Usan un sonido, un olor
 o un recuerdo
Llenan el aire mental con
 ruidos sobre el futuro incierto 

Gran pesadez en los párpados,
continuados bostezos mortales
El cuerpo inactivo,
              los sentidos apagados
Son el gancho donde colgar
 sus imágenes bestiales

Una coreografía de engaños.
El vino de los dragones beleños
emborracha de mundos
             imaginarios entresueños 

El oro se ha mezclado con la arena.

El ladrón entra por la puerta trasera 

El colapso de la percepción disuena

06 mayo

atentado anatómico (el escarnecedor)

-La idolatría de la cabeza-

Para entender cómo el alma fue desterrada del pecho al cerebro, debemos rastrear un crimen intelectual que tomó siglos. No fue un accidente, sino una reubicación deliberada motivada por el deseo de control. Si el corazón es el lugar de lo inefable, el cerebro es el lugar de lo mensurable.

El trono original residía en el pecho, para los antiguos, el hombre era una unidad. El pecho era el lugar del thumos (la fuerza vital) y del kardía (el centro del ser). El pensamiento no era algo que "hacías" con la cabeza, sino algo que sucedía en tu centro. Para estos hombres, el corazón no era el lugar de los sentimientos románticos, sino el órgano de la percepción toda. "Si el corazón está "contaminado, el ojo no puede ver" sabían

El exilio formal lo causó René Descartes y su "Cogito"
el momento del atentado tiene fecha y firma. Con el nefasto "Pienso, luego existo", el eje del ser se desplazó oficialmente. El "Yo" se convirtió en una cosa que piensa. Todo lo que no fuera pensamiento claro y distinto (emociones, intuiciones, presencia mística) pasó a ser secundario, sospechoso...
El Cuerpo comenzó a concebirse como una máquina, el pecho se redujo  a una mera bomba hidráulica y el cerebro en el "gran general". El alma, antes difundida en todo el ser, quedó atrapada en la glándula pineal, como un prisionero en una torre.

Con la Revolución Industrial, el modelo del hombre cambió de "templo" a "máquina". Mecanizaron el espíritu, si la sociedad funcionaba con motores, el hombre debía funcionar con un motor central: el cerebro-motor

La invención de la Psicología empezó a tratar el malestar no como una desorientación del amor (corazón roto), sino como un mal funcionamiento del "aparato mental". La fantasmagoría del inconsciente se convirtió en la cárcel del cerebro, en reemplazo del abismo del corazón. La mente construyó unas jerarquías para autocomplacerse, para sanar mediante "la oración" de la autoconfirmación del bienestar propio. Ha creado un mundo paralelo donde es el centro del culto. 


Llegamos a nuestro tiempo, donde el infortunado fenómeno se vuelve incontestable. El racionalismo sentimental es el hijo bobo de este proceso: reduccionismo radical, lapidación final. 
Como ya no creemos en el alma, degradamos el amor a dopamina y la serenidad a niveles de cortisol. Es el cerebro intentando explicarse a sí mismo mientras ignora el vacío en el pecho. Es la cacofonía de la información que impide el silencio del corazón. La soberbia de querer traducir el infinito a gramática humana. El intento de capturar el misterio en un escáner, reducir el Espíritu a "función cerebral" (neurocentrismo) es la máxima expresión de esta pedantería. Al haber perdido el ancla del pecho, el amor se convierte en sentir banal. Sentimentalismo de consumo y ciega ignorancia Creemos que si "leemos" mucho o "entendemos" el trauma, estamos curados. Pero el "Escarnecedor" vive en la cabeza, podés saberlo todo y seguir siendo un muerto viviente.

La Conclusión del Atentado

Lo que pensamos es con frecuencia el ruido del "Escarnecedor", en la cabeza las ideas rebotan, se golpean con el eco de la cultura, con la ansiedad del futuro (que no existe). Vozvolátil, neurótica y mentirosa.

No somos lo que pensamos, somos lo que amamos

Lo que amamos es nuestra brújula real. El amor es el "peso" del alma (como decía San Agustín: "Amor meus, pondus meum"). Es lo que determina hacia dónde caemos. Hemos cambiado la sabiduría del peso (valor) hacia dónde tiende el amor, por la arrogancia de la idea lo "qué opino hoy". La inteligencia es una ilusión. 

El corazón es el centro de calor. Si el intelecto se queda en la cabeza, se enfría y se vuelve cínico. Si baja al pecho, se inflama y se vuelve compasivo.
No discutas con la cabeza, baja por la escalera de la respiración y encerrate en el sótano del corazón.

03 mayo

Belleza indevenida, que duele, que quema

Belleza indevenida,
que duele, que quema

Devenir Mineral
usaba la piedra
usaba la seda.

Queda la sombra grabada
 en el suelo,
al colapsarse la última escalera.

Una respiración es círculo.

Una respiración es círculo.
Se termina en sí misma

la continuidad de los pulmones,
el calor de la piel,
la inercia de "estar aquí". 

el soplo que es todo
borra su trazo de tiza.


La vida no es círculo
(respirar para seguir respirando)
sino puente, zancada desgarradora.
Copa de fuego y sangre
Un remolino que nos devora.

Estela.

Los días cortan la vida,
el "aquí" se disuelve en el "allá",
la sangre se vuelve ligera,
estornina.

El pasado es un horizonte
que nos espera,
un barco sin remos ni velas.

El barro va a llevar al barro,
vive en las vísperas
 de la transparencia.

El puro margen, la sola esquela,
no lucha contra el agua —
baja con las palmas abiertas
para que solo quede la Estela.

realidad despojada

Un gato corre tras las palomas
en una calle desierta

Una sucesión de formas
que nacen muertas 

No es una ilusión del sueño, sino
una visión de la realidad despojada

Ser el agua que corre
Zebedeo en su barca vacíada 

La cara de lo que no es de aquí,
asomada 

La Existencia como Ofrenda
La sal de la finitud calmada
cualquier viento de peste
que nos arrastra.