"A esa tranquilidad se aferran los muertos, los imagino cerrando la boca sobre ella, como si fuera una hostia"
Se arrodilló frente al horno, devota sacerdotisa
vaciada, metió la cabeza dentro, y giró la llave
del gas ante una jarrita de leche, que ahora está vacía
Las flores nocturnas sangraban aromas,
como ranas en un estanque de tinieblas