Estoy caído cerca
de un campanario
El horno devoró en sí
mismo al cruciferario
En su chimenea
algunos tragaron fuego
Cuando Acteón cayó,
sus perros se lo comieron
Somos rosas enfermas
Orilla de un lago sombrío
Moho que cubre la tierra yerma
Es nuestro todo escalofrío
La cabeza ha sido
yugulada sin querella
Que La Noche le
devuelva su entereza
El aire ha venido
vestido de estrellas
Simple ornamento para
exornar el altar de su belleza