Labios duros de la boca oscura,
labios nieve.
No queda nada que pueda morir.
La diferencia sútil, es abismal.
La angustia desaparece.
No hay límite que perder.
— la disolución violenta acaece.
La mano que antes tendía, alcanzaba,
se aferraba, temblaba
— ahora descansa.
No busca nada.
Por siempre posada no teme nada.