El esqueleto bailarín
de la Edad Media,
El dios de los que mueren
con violencia,
El perro que regresa
a su vómito, suplicios
imaginados por Dante
para mitigar Su ausencia
Una solemne música nocturna,
la tribu de Moloch, ese cloqueo
camino a ninguna parte
Los símbolos son presencias,
signo primero, perfecto gorgoteo
Los descendientes del suicidio
de Vaché, alcoholes en ayunas
Vacíos de su vacuidad
se hicieron cocinar una mano,
y quemaron un fuego
hasta arder doce lunas
Las categorías están vacías en vela,
La noche y la muerte son de Novalis,
La Madre de Cristo azuleante,
grabada a buril en el corazón
Un poco de espíritu torturado
Necesidad de deformación,
pasaje a una fantástica irrealidad
Hay un espeso velo,
opacidad interior
doble vista apagante
al final de está visión
La Aurelia de Nerval
no es Jenny Colon,
es Pandora, es Isis, lucencia
La mirada del niño no es tiempo,
fechas, es el rostro del otoño
que anuncia tu ausencia