22 febrero

Sardanápalo

El canibalismo de Delacroix
galimatías babélico, se extasía
ante la muerte de Sardanápalo
Nunca visto por hombre alguno
fuera de palacio, más delicado que
cualquier cortesana va desfilando
las orlas de su manto regio,
su tiara de rosas cinceladas
Lanzando ayes a las más
empinadas paniaguadas de su
espléndido séquito de bacantes,
víctimas de su incuria todas,
excepto Myyrha a quién amaba más,
mucho más que esta existencia breve
La mirada desorbitada de lascivia
de los eunucos babeantes,
que ante su llamada, no esperaban
todo lo que el Rey-mujer podía
llegar a hacer en la cama,
entre aullidos y llamas

Sentido más que pensado y
oído más que sentido,
el momento es tan importante
como el modo,
no debían sobrevivir los que a
sus placeres habían servido
Están los que prefieren su alma,
están los que lo prefieren a su alma
Cuántos aduladores lamerían
el polvo en que su Rey se sepultara?
Un estrago de sacrificios magnos
a orillas del Éufrates rendido,
un sol quemado por la muerte,
ensueño de amor indespertable
No más coronas marchitas
en el Maelstrom de la vida
El golpe de los acentos
está más cerca del filo,
metáfora de otra metáfora
es cada cosa, mundos o
reflejos de los mundos
Un paisaje es una frase,
Nínive y Semíramis son
figuras del lenguaje
Por capricho de Byron,
parecía Nemrod inconsunto,
el viejo cazador,
o el numen de Caldea
Su otro nombre era desdicha

Morir en un funeral en llamas
Se fue sin a Asiria nada deberle,
ni siquiera un féretro
Cantar feroz estrellamas,
delinear el límite de lo ilimitado,
Llegar al centro de la hoguera
de inextinguible flama
con sus preciosas drogas y
solemnes libaciones, sus concubinas
y sus perros, en incienso y mirra
todos perfumados
Oyó al universo como quién oye
una bebida púrpurea
Buscó su esencia, aquello
que no era posesión suya
gimiendo de nostalgia
por una palabra encarnada
que difunda en el fuego
lo grotesco y lo abyecto,
el hambre y la sed insaciables,
el negro y nefasto
despotismo de los cuerpos
Purificados quizás, por la muerte
y la unión de sus cenizas
al viento etéreo