Un sin fin de líquidas
montañas innumeradas
Precipicios perpendiculares
desaparecen en el cruce
de nubes innumerables
Debajo del dosel sobre los altares
vacíos, hierven las nieblas
Un océano náufraga entre
la catedral y las ruinas paganas
Bocas de cueva
vaporosas puertas misteriosas
Ya no hay necesidad de
frutos y aladas serpientes
Las puertas de la muerte son inminentes
Titanizados mundos estrellados
colman los universos azufrados
De los cuáles el planeta de barro
es solo un compañero herido y lejano
Sombra del sol que es sombra de su creador
Un boquete dejado en el espacio...
Órbita surcada por miasmas
de efluvios fantasma
Astro-zombie-radioactivo
cementerio abandonado
ciego al horror de su propio espanto
al macabro caos desolado de quebranto