Los vivos no pueden explicarlo
todo el tiempo es tarde
de domingo solitario
Una flauta partida
que no alcanza
la nota prometida
Una venda cocida a los ojos,
imagenes demasiado conocidas
Preferible es soñar
ese lunes que nunca llega
que respirar otro domingo
compacto que se acerca
No hay guaridas, ni nidos,
ni lugar alguno para
el niño que ahoga el río
El azul se esconde en
el azufre por su luz
Infinitudes en el yermo
el invierno del invierno
Maldito es el cuerpo que
depende de otro cuerpo
y los ojos que declinan
cuando falta el aliento