Los seres más queridos se
consumían entre las manos
No había lloros ni lamentos
La noche preñada de muerte
ahogaba los sentimientos
Se volaban buitreros
los velos que cubrían
los cuerpos,
Iban a las tumbas
conjurados espectros
junto a los recién
enterrados por ellos
como si no tuvieran
ojos ni alma...
y allí caían muertos
desnutridos, rabiosos
con la boca abierta
Un líquido oscuro
espeso y repodrido
debajo de sus cadáveres
malsufridos
Todo el que expiraba
hacia la Iglesia miraba,
la Iglesia elevaba
su contorno denegrido
junto al cementerio
carcomido