15 diciembre

amatiste

Después del dolor
las redes de la exégesis no
te atraparon
En lugar del ojo divino,
los ojos de barro se abrían
como uvas negras
y parcial mente te cegaron 

Tropecé con tus restos
mortales, siempre dormían
Iban tirados por una cuerda,
que sin soltar, arrastraba una
langosta azul por el Palais-Royal
El sublime extraviado, solo,
se donaba en el Altar

Te habían ataviado con
un largo sayal,
Te hacía parecido al fantasma
del ángel de la melancolía,
de Alberto Durero
pero más triste 

Transformado en sueño o
rito de pasaje,
arropado por la canción de
los olivos desasiste
todos los secretos del mar,
que bebí del oleaje
Secretos anteriores a los mitos,
más allá de la historia que no existe 

Debajo de lo dicho
           se reanima la palabra 
                                      enlutada
El inventor de almas
                        calla que naciste
Profunda profanidad
                                 amatiste,
debajo de lo dicho
                           no queda nada

Qué heridas son éstas
que tenés en tus manos?
Eterna víctima inmolada
Que lindo que es morir por nada,
cuando sos vos al que llaman nada