Encontraron al chico en
la casa solitaria
debajo de la cabeza una
rosa por cada espina
la ternura refleja rendición
lágrimas de dicha azulada
donde el frío se encariña
Rayos de júpiter y una lluvia
tremenda -bum!
un gran estampido fúnebre-
saluda al pequeñín con su
trueno tembloroso
—Me voy a casa, no puedo
aguantar esta vida tan ruidosa
Las manzanas, las castañas
y las uvas desligadas,
fueron consteladas