La vida del cuerpo era
una forma de cautiverio
las casas habían
sido abandonadas,
las fuentes secas y
los templos muerto
Perfumados por
las flores de luna
que solo se abren
por la noche
Los oscuros bosques reinaban
silenciosos sobre los escombros
Y mí alma perfectamente ebria,
flaneaba en torno, y en mí alma
que solo se abre en la noche
había algo eterno