Camino al otro lado,
las estrofas se despeñan
como el preludio póstumo
de ruiseñores abandonados
Cantan las aves,
cantan sobre
los cables
Fijas sus muertas miradas
igual que sí vagaran
atraviesan la escena
Desesperar de
afecto distante
pasa el terror
entre paradojas
es el retoño del estío errante
El infierno está aquí adentro,
en dejarse expirar
Dejarse ir, dejarse estar
como si no se respirara
respirar