Somos más astilla
que arquitectura
escindida del navío va la
astilla merced a la deriva
Rehundida tristura,
ahogándose y volviendo
a surgir estremecida
su vida es como la nuestra,
pura muerte fragmentada
arrastrada por el cieno
del riachuelo, olvidada
El hombre no se diferencia
del león, ni el olvido del panteón
La astilla no se diferencia
del navío, ni este del río
incontables figuras e
infinitos, en lo Eterno