Para escribir su nombre en
la arena
el espíritu hizo su casa
en un puñado de tierra
en desiertos borrados
por el viento
por milenios de lluvia devorados
Suerte maravillosa del
hombre más vulnerable
destila su sabor más puro
confía en lo imponderable
Jonás en el vientre del Leviatán
cerrando la cortina de los días
Que eternidad encierra éste puñado
de tierra?
El corazón abandona
la carne contrito
nada más hay que aprender
en este suelo cegado por detritos
Flor durmiente, déjate soñar
una blancura de esqueleto
déjate soñar
la belleza es un aspecto de la muerte
recibir
el rayo y en el relámpago azul
desvanecerte