La primavera violenta
se vistió de blanco mortaja
La oscuridad es invisible a ella,
su luz no puede tocarla
Una aproximación sin fin
más allá de todo,
altar del fin infinito
amortaja los mejores modos
Ya sin velorios en casa,
ni lutos, ni ritos, ni ofrenda
La Muerte quedó sin culto
sola en una selva
sin velos,
callada...
tremenda