Los poetas están todos muertos
La vara florida de Aaron,
las campanas de Donne
a milenios del tiempo
rezando su salmo son
puestas de sol
durazno salmón
Inevitables como blancas diosas
las eras no son cosa de la poesía
vivero de verbalizaciones virtuosas
Inencontrable albatros violáceo,
implora así al mar
todos los atolones
el arrecife y el coral