Acariciando los gatos que
tienen el perfume de las aguas
de Ofelia
Oyendo los pájaros nocturnos
de llamas azules que despluman
las adoradas alas
Acariciando reflejos del paisaje
que suenan en el alma
una campana de cristal
hecha con un cráneo humano
tan suave como un canto
desangrándose en la nieve,
donde el amar es mudo y la amada sorda.
frente al portal de un templo nuevo
y este espacio en blanco deslumbrado