Para amar a todos conviene
huir de todos
Hay olas en los caminos de
la noche que nos mecen
Todos somos calaveras
cubiertas de carne
copas que se inclinan para
recibir lo que se vierte.
Para amar a todos conviene
huir de todos
El que sabe de la soledad gusta
el sabor de lejanísimos luceros