El nirvana es una negación,
el encanto de los cuentos
de fantasmas, vago
embeleco
No pertenecer al círculo de
nuestra realidad visible
Afuera el viento, el frío, la
oscuridad, eran su casa
por despecho
Oiremos a nuestro
particular visitante? Es posible,
si oírlo fueran voces trizadas
Que después se ahilan
tiemblan imantadas
y al fin se apagan
Desvanecido el sentido
primigenio, una serie de
cosas extrañas: conjuros,
sortilegios, la exaltación,
el éxtasis, el estrago
Caricatura de miedo apócrifo,
qué es eso que llamamos
amargo trago?
La oscuridad sentida con
tanta más fuerza cuanto
menos se la mira
Es más, mucho más que
pavor demoníaco
el amor es odio extinguido,
se decía,
conturba y trastorna con su
brebaje dionisíaco
Cómo una parturienta abortada,
dentro de su madre odiada,
La repetición de la palabra afán,
detiene y distancia a la desamada
El punto de partida fue pura magia,
porqué la magia pura
son fuerzas abiertas,
al igual que las cruces y
los derroteros de los que habían partido
Posesión o el ser poseído,
como los toreros que en la
orgía de sangre han caído