Intentaba contener lo Incontenido,
la cisura en la historia,
el olvido.
La mano abierta palpa lo que no tiene,
ante nadie, para nada.
Empieza a oler su propia carne
convirtiéndose en humo antes
de perder la conciencia.
Traía esa lejanía en la sangre.
Un banquete nadie puede explicarse.
La fragilidad de la tierra
asciende en perfume.
Un obelisco de carne
arde acariciante. . .