04 abril

El extremo de soltar las manos

El extremo de soltar las manos
desborda los límites de la carne.

La Muerte no es el Cadáver —
sino el despojo de todo lo que ata:

calabozo de dolor, de lepra, de baba.
Cenas tiesteas, sensualidades edípeas

abigarradas fimbrias de oro —
idólatras de su propia supervivencia.

Sin adelantar el reloj,
      solo quitando el velo:
la Muerte, su última armadura,
               trae la festividad del hielo.