En la mudez de las cosas,
en la tristeza de madrugada
la muerte es como el aire,
una presencia callada.
El sonido de la Tiniebla
rompiendo la distancia.
El dedo señalando a la Luna.
El punto final de una frase
que se consuma.
No estamos solos en la fosa.
No es el hombre el que habla,
es la Palabra
que escucha la noche
sin que podamos nombrarla.