Los días cortan la vida,
el "aquí" se disuelve en el "allá",
la sangre se vuelve ligera,
estornina.
El pasado es un horizonte
que nos espera,
un barco sin remos ni velas.
El barro va a llevar al barro,
vive en las vísperas
de la transparencia.
El puro margen, la sola esquela,
no lucha contra el agua —
baja con las palmas abiertas
para que solo quede la Estela.