La mirada del otro es un teatro
que nos obliga a sostener
un personaje-felpudo
Estado de levitación etérea,
estatua de mármol,
expertos en lo crudo.
El ruido te vuelve desconocido,
la opulencia disoluto.
El péndulo y el ancla,
echando siempre agua
a la raíz de tu destrucción.
Al retirarte, no escapas del humano:
escapas de la simulación.