La podredumbre está habitada,
un Fuego la está macerando.
El Espíritu se siente prisionero,
un "asno" lo va arrastrando.
En la comunión del dolor,
cándida y transparente harina.
Marcada por la brevedad
del aliento que se termina
El Infinito se hace pedazo de pan
para que el polvo pueda
levantarse de su ruina.