Se retira a una tumba,
no busca algo macabro,
sino la muerte social,
no ser parte del cuadro
Un lugar diseñado para
los muertos, no para los vivos.
No hay horizonte,
no hay espejos, no hay instructivos.
-solo el silencio zumba en los oídos.-
Así, rodeado de restos
de los que ya no son,
él tampoco era su nombre,
ni sus cosas, ni sus deseos,
ni su prisión.